Daniela González López: “Contra el imperialismo, es clave construir poder popular”

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La lucha contra el imperialismo define al Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos. Hoy, cuando la lógica del capitalismo mundial se encuentra en su fase más violenta avanzando en su política intervencionista en todo el mundo, especialmente en Latinoamérica y el Medio Oriente, esta organización popular se mantiene en movilización permanente.

Uno de los ejes de actuación del Observatorio es el acompañamiento a las luchas populares en México, donde se imponen los llamados proyectos de muerte: mineros, eólicos, hidroeléctricos y de extracción petrolera con el método del fracking. Todos estos proyectos atentan contra la vida de los pueblos, los despojan y lo único que generan es muerte, saqueo y destrucción.

Desde el Observatorio se denuncia el aniquilamiento del proceso de paz en Colombia por parte del uribismo, y se declara en solidaridad permanente con los pueblos hermanos de Brasil, Argentina, Colombia, Venezuela y Cuba, que están siendo atropellados por las oligarquías.

A propósito de la reciente realización de la Caravana por la Unidad de los Pueblos Contra los Muros de la Infamia, la Revista Sacudón conversó con Daniela González López, Coordinadora Internacional del Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos y militante del Movimiento Nacional del Poder Popular MNPP de México.

¿En qué consistió la caravana, qué objetivos se planteó?

La caravana internacional es la continuación de una serie de actividades convocadas desde el Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos como la Delegación a Palestina por un Mundo Sin Muros, para enlazar nuestra lucha contra el imperialismo y fortalecernos en diversos pueblos en el mundo. Tuvo como principal eje la lucha por un mundo sin muros, recogiendo además temas que unifican nuestras luchas como el paramilitarismo, la militarización de nuestros territorios, la defensa del territorio, la soberanía y los derechos humanos.

Más de 100 activistas, defensoras y defensores de Derechos Humanos, representaciones de Estados Unidos, Colombia, Palestina y 21 estados de México de las organizaciones del Movimiento Nacional del Poder Popular participaron activamente de esta Caravana que recorrió prácticamente todo el territorio del Estado de México.

Uno de los objetivos que nos trazamos fue la denuncia de la ocupación, el genocidio, la segregación, el racismo y la injerencia del imperialismo estadounidense y de su aliado Israel en el territorio palestino. Otro objetivo importante fue manifestar solidaridad y respaldo a nuestros pueblos hermanos de Venezuela, Colombia, Cuba y Palestina.

La caravana salió el 31 de octubre de la ciudad de Oaxaca, atravesando por diferentes estados de nuestro país como Puebla, Ciudad de México, Querétaro, Michoacán, Jalisco, Nayarit, Sinaloa, hasta llegar a su destino final que fue Sonora, en Nogales.

El día 9 de noviembre fue la acción global por un mundo sin muros. Allí tuvimos la participación de compañeras(os) del pueblo heroico de Palestina. También hicimos el llamado a denunciar permanentemente a empresas como la cementera Cemex, empresa mexicana que construye este muro de la infamia y que también trabaja en el muro de la infamia en la frontera de México con Estados Unidos.

En Nogales, Sonora, los días 10, 11 y 12 de noviembre nos encontrarnos con delegadas y delegados de diversos países del mundo. Se hizo el encuentro fronterizo. Este encuentro fue muy importante, por establecer vínculos con pueblos hermanos como los pueblos Yaquis, con la nación Tohono o’odham. Allí pudimos ver cómo nuestras luchas son bastantes similares: estos pueblos hermanos también luchan por la defensa de sus territorios, por la soberanía y en contra de la ocupación y contra la división que el imperialismo norteamericano está haciendo en sus territorios y, sobre todo, la defensa de sus recursos naturales.
¿Cómo ves la situación de los derechos humanos en México?

En México estamos viviendo hoy unas de las peores crisis en la historia en nuestro país, como lo demuestran casos tan emblemáticos como la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en septiembre del 2014 y una serie de asesinatos recientes. En los últimos 17 años en nuestro país se ha asesinado a 129 periodistas. Únicamente a los que va de este sexenio de Enrique Peña Nieto van 45 entre hombres y mujeres. Podemos hablar también de más de 1000 feminicidios únicamente en lo que va de año. Aunque no vivimos una guerra declarada, con esta llamada guerra contra el narcotráfico, en nuestro país ha habido más de 200.000 muertes, más de 30.000 desapariciones y más de 280.000 casos de desplazamiento forzado.

Oaxaca es un lugar de frecuentes violaciones a los derechos humanos, con casos emblemáticos que están en la total impunidad, como fue la masacre de Agua Fría, en donde 26 campesinos de las comunidades de Xochiltepec fueron asesinados Oaxaca el 31 de mayo del 2002; así como los crímenes de lesa humanidad cometidos por el tirano Ulises Luis Ortiz durante el 2006, cuyos autores intelectuales y materiales siguen libres. Y más recientemente los hechos tan graves que sufrió el magisterio y pueblo de Oaxaca, concretamente el 19 de junio del 2016, en Nochiztlán por parte de la policía deferal y estatal, donde se asesinó a 8 personas y fueron también entregados brutalmente heridos más de 100 personas.

Igualmente podemos mencionar la política represiva del actual gobierno del estado de Oaxaca encabezado por Alejandro Murat Hinojosa, del PRI, que están fortaleciendo y financiando a grupos paramilitares como Antorcha Campesina, que agreden de manera permanente a nuestros pueblos y comunidades indígenas. Actualmente están amenazadas de muerte por este grupo de paramilitar las compañeras Soledad Ortiz Vásquez y Esperanza Hernández.

En México existe una política de criminalización hacia la protesta social y sobre todo las defensoras y defensores de derechos humanos.

¿Se lograron los objetivos planteados con la caravana?
El objetivo de denunciar todos los agravios y atropellos que vive el pueblo de México y otros pueblos del mundo se cumplió. Importantes medios nacionales e internacionales se hicieron eco de la voz de la caravana y nos hicimos escuchar. Algo fundamental es que logramos abrir interlocución con la ONU para presentar casos de violaciones de los DDHH desde el Observatorio. Y también nos pudimos sentar con el representante de la OEA en México, aunque sabemos que este organismo responde a los intereses de os EEUU.

Además, la caravana nos ha permitido profundizar la unidad entre los pueblos hermanos en su lucha contra el imperialismo. El Observatorio como movimiento internacional está creciendo y sumando espacios con otras organizaciones y otros pueblos.

También fuimos invitados(as) al encuentro de Mujeres Constructoras de Paz: el Género Sí importa, jornadas que se realizaron el 10 y 11 de noviembre del presente año en Asturias.

Con este intercambio vamos a lograr que en este año el observatorio crezca en otros países del mundo en donde aún no tenemos presencia. Este año lo cerraremos con una gira de trabajo en Europa.

¿Cómo ves el actual escenario geopolítico mundial y el papel de las organizaciones sociales en este escenario?

Existe el interés del imperialismo de apropiarse y ocupar nuestros territorios, saquear nuestros recursos. Por eso, sabemos que de manera permanente va a haber injerencia e intervención. Hoy más que nunca tenemos que dirigir nuestros esfuerzos a continuar fortaleciendo la construcción estratégica del poder popular como eje central de la lucha contra el imperialismo. Esa construcción no la vemos como una receta de cocina, sino que debe desarrollarse desde la creatividad de los pueblos para adoptar diversas formas de lucha. El aspecto organizativo es fundamental. La metodología asamblearia debe privar. Debemos tener el control de nuestros territorios: una calle, una colonia, un municipio, un estado o un país, en para poner en práctica leyes y reglamentos propios.

Es prioritario crear medios alternativos que realicen una comunicación que esté al servicio de las luchas y de las organizaciones populares. Es clave contrarrestar la desinformación de los medios masivos de difusión.

Consideramos importante el desarrollo de las economías solidarias de los pueblos, fortaleciendo la agroecología y utilizando nuestras formas originarias de siembra. Otro aspecto es la educación popular para formar compañeros(as) críticos(as) que se planteen procesos para la transformación desde lo local hasta lo internacional.

Por último, creemos que debemos potencializar todas las luchas que como mujeres estamos dando sobre el reconocimientos de la batallas que damos al frente de estas lucha, y pelear por que se nos reconozca y sea respetada nuestra voz en todos los niveles de la vida política, social y económica de nuestros propios países y en nuestras organizaciones populares.

Sacudón

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