¿Quién debe dar respuestas a los problemas económicos?

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La situación económica empeora de forma diaria y acelerada. Es un hecho indiscutible y una de sus manifestaciones es que el debate, además de ser la principal preocupación de la gente, se ha instalado con fuerza en las filas del chavismo de manera pública. La necesidad es la misma: alguien tiene que dar respuestas de manera urgente. El debate se ha centrado alrededor de quién debería dar esa respuesta, pero ¿qué respuesta necesitamos? ¿Existe acuerdo dentro del chavismo o es que el desacuerdo acerca de qué hacer impide avanzar en la ejecución de medidas?

Como Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora hemos planteado algunas propuestas centrales para hacer frente a la situación que enfrentamos, que es tanto nacional como internacional.

1. La deuda externa. Este es un punto neurálgico que hasta el momento poco se ha discutido. Sabemos que las sanciones internacionales conducidas por los Estados Unidos buscan llevarnos al default, sabemos también que a pesar de los pagos a tiempo que hacemos todos los indicadores nos atacan, y sabemos que estamos pagando más del 40% de los ingresos en dólares del país en la deuda y sus intereses en un momento de crisis profunda en alimentos, medicamentos, higiene, repuestos. ¿Por qué no cambiar los términos de la política respecto a la deuda?

Reconocemos las alianzas en marcha, por ejemplo, con Rusia, para reestructurar parte de la deuda, sin embargo, resulta insuficiente para enfrentar la adversidad actual: la economía requiere dólares para importar, poner en marcha productivos, garantizar la dimensión social. No tenemos duda: entre pagar a costa de las dificultades cada vez mayores de nuestro pueblo, y reestructurar la deuda para garantizar alimentos y salud, optamos por lo segundo. ¿Traerá dificultades? Sin dudas. Pero ya la tenemos: los Estados Unidos quieren hundirnos económicamente, y sufrimos, de hecho, las consecuencias de un impago.

2. La inflación. El aumento de precios es uno de los nudos claves, que tiene la particularidad de articularse con varios puntos a la vez. En primer lugar, se relaciona con el dólar paralelo e ilegal, que a su vez se une con la política internacional y con la decisión del gobierno de mantener intacta la política de control de cambios. Sobre el tema internacional, el aumento del dólar es parte de una política articulada entre Colombia, los Estados Unidos, las grandes tramas económicas que pueden sostener un ataque de ese tipo. Pero, ¿qué hemos hecho para enfrentarlo? ¿Qué medidas se han tomado? La falta de respuestas es proporcional al aumento del dólar paralelo. No se ha tocado, por ejemplo, la política cambiaria con Colombia. ¿Será que existen negocios internos vinculados a ese dólar?

Sobre el control cambiario la pregunta es: si mantenerlo no ha amortiguado los aumentos del ilegal, si aumentar el cambio oficial tampoco, y de hecho ha impactado en el aumento de precios, ¿por qué no abrir un debate acerca de ese punto? Una posibilidad sería poner en marcha un sistema alternativo sencillo y flexible de bandas.

Un tercer punto es la necesidad que vemos de avanzar en tomar medidas fiscales para gravar a los grandes capitales, al sector financiero y a las grandes fortunas. Por dos razones centrales. En primer lugar, para equilibrar los costos de la crisis que, hasta la fecha, han recaído centralmente sobre la gente y no sobre estos sectores que continúan enriqueciéndose mientras los demás vemos nuestras condiciones materiales en permanente retroceso. En segundo lugar, para financiar el déficit fiscal y evitar la emisión inorgánica de dinero, que es parte, también, de la situación de aumento de los precios.

Pensamos que estas propuestas, así como otras, deben ser parte de un debate abierto y resolutivo. No podemos esperar para accionar, ni trabajar a puertas cerradas de un pueblo que necesita saber por qué sucede lo que sucede. ¿Por qué los 50 productos anunciados por Nicolás Maduro no son públicos ni se han traducido en realidad? ¿No debe la gente saber por qué no sucede? En la forma de no dar respuestas está también un problema político/democrático. Si la ANC debe ser un poder originario entonces debe crear instancias para acercarse a ser ese poder, si la dirección habla de actuar escuchando entonces también debe crear esos mecanismos que hoy están ausentes.

No existe una llave única que pueda solucionar todos los problemas económicos acumulados y bajo ataque de guerra, pero sí puede existir una institucionalidad, de la cual la ANC es parte central, que comience a actuar tomando decisiones. Siempre junto a la gente como parte central de la resolución. No se le puede pedir a millones de venezolanos que sean protagonistas del voto, peor luego deban resignarse a esperar pasivamente respuestas económicas que no llegan. Este el tiempo de la economía, que es política, de rever los equilibrios internos que hacen que, desde hace varios años, ganen los poderosos y desmejoren los humildes, es decir nosotros/as, el pueblo chavista, que votó y ganó 18 gobernaciones.

Coordinación Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

 

 

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