¿Qué podemos hacer ante la crisis de salud?

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Como parte del trabajo territorial de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora (CRBZ) en la parroquia La Pastora de Caracas, se viene realizando la recuperación e inauguración de consultorios médicos populares, y lanzando y relanzando otros planes de salud impulsados por el gobierno bolivariano. El Doctor Roberto Bermúdez, trabajador de Barrio Adentro y militante de la CRBZ, analizó la forma en que se viene dando este proceso.

¿Cómo surgió la iniciativa de recuperar consultorios médicos en La Pastora?
Todo surge a partir de la iniciativa del presidente Maduro. A finales de 2016, la Misión Barrio Adentro, en la que ya se estaba dando el revelo de los cubanos, plantea que había que llevar la cobertura de salud al 100% de la población venezolana, lo que requiere que haya un grupo básico de salud, que es un consultorio con un/a médico/a y un/a enfermero/a, cada 1500 0 2000 habitantes, incluso hasta 2500.

Esa iniciativa de gobierno se llamó Barrio Adentro 100% cobertura. Ya desde el año pasado se estuvieron buscando los locales en la comunidad porque el gobierno no tiene recursos ni para alquilar ni para comprar. Entonces, al igual que cuando se inició la Misión, había que buscar lugares donde las comunidades pudieran albergar un consultorio. Se hizo ese trabajo durante los últimos tres meses de 2016, y durante el primer semestre de 2017 supuestamente se iba a completar. Para La Pastora había 19 consultorios y había que abrir 20 nuevos, para poder tener el 100% de cobertura.

En abril o mayo se decretó el 100% de cobertura. Pero la verdad es que no se había logrado. Luego de eso el asunto se olvidó, y lo que no se logró no se logró. Y en La Pastora no se había logrado.

¿Cómo se le fue dando forma al trabajo?
Cuando la guarimba estaba en su punto más álgido, la respuesta que presentamos nosotros fue organizar en La Pastora una Mesa Comunal de Salud, donde tenían que participar los sectores de Manicomio, Lídice, Casco Central y Mecedores. Primero participaron sólo Manicomio y Lídice y después quedó sólo Manicomio. Y en ese lugar, con un mapa de Manicomio, se determinó cuántos consultorios hacía falta abrir allí. Nos pusimos como meta que, desde ese momento, a mediados de junio, hasta diciembre, tratar de inaugurar un consultorio al mes. Esa fue la iniciativa nuestra para cumplir con lo que había orientado el gobierno, pero que no se había logrado. Nosotros dijimos: si el gobierno plantea eso, vamos a cumplirlo.

Los espacios estaban casi todos conseguidos. Lo que faltaba era voluntad de hacerlo. Estaba también el médico, pero los espacios necesitaban ser arreglados, y los avances que pudiera haber en alguno de ellos dependía de los distintos niveles de organización popular que hubiera en la comunidad. Entonces, el primer paso fue delimitar cuál era la comunidad que iba a ser atendida, y luego se hizo una asamblea de ciudadanos(as), donde lo ideal es que sea unos dos o tres consejos comunales por consultorio, pero eso es relativo. Por ejemplo, en el primero era un solo consejo comunal, pero era uno muy grande. Entonces, lo que hicimos fue, juntarnos con la comunidad, vimos lo que faltaba para tener el consultorio en óptimas condiciones (sillas, camillas, equipos, el médico, la enfermera, etc.), y se planteó un grupo de la comunidad que se encargara de la puesta a punto del consultorio; mientras, por otro lado, desde Barrio Adentro nos ocupamos de que el médico hiciera la dispensarización, que es ir casa por casa viendo las enfermedades y las condiciones de salud y que hiciera un análisis de situación de salud.

Ése fue el primero, el de Canaima, y le pusimos una fecha simbólica para inaugurar, que era el cumpleaños de Chávez. Es un consultorio que queda tan adentro del barrio que la misma gente dice que queda muy arriba. Y fue dos días antes de la elección de la ANC, un poco también para estimular a la gente a defender el proceso político.

El segundo consultorio fue un proceso mucho más largo y complejo. El espacio estaba en muy malas condiciones y, además, ese consultorio atiende a siete consejos comunales. La urgencia era recuperarlo, porque estaba funcionando, pero había que darle amor propio. Se hizo una asamblea por consejo comunal y se aprovechó esa asamblea para informar a la comunidad sobre otros planes de salud del gobierno que la gente desconocía: el plan quirúrgico, el plan de parto humanizado, el plan de vacunación. En cada una de estas asambleas se nombraron tres personas delegadas para integrar la Comisión de Restauración y Recuperación del Consultorio El Molino. Después empezamos a reunirnos la comisión en el consultorio mismo, y esta comisión terminó constituyéndose como Comité de Salud del sector. Le pusimos fecha a la inauguración para presionarnos. Y segundo, nos planteamos no esperar a que nos llegara la ayuda de ninguna instancia: se enviaron solicitudes a Bario Tricolor y a Barrio Adentro, pero no esperamos a que eso llegara para poder hacer las cosas.

Se hizo una inspección para ver el estado en que estaba el espacio, se consiguió un albañil, un electricista, un plomero de la comunidad, para evaluar qué es lo que había que hacer y qué se necesitaba, y eso se lo fueron consiguiendo los delegados en sus comunidades: así se consiguió pintura y cemento, y luego de Barrio Adentro mandaron materiales eléctricos y de plomería, una compañera consiguió detergente especial para limpiar. Con todo conseguido se puso la fecha para la cayapa con gente de la comunidad, con un sancocho y todo para arreglar el consultorio. Tratamos siempre, eso es estratégico, que la comunidad participe en todos los pasos, desde el arreglo hasta lo que sucede luego en el consultorio.

¿Cuál es la filosofía de trabajo con la que se viene abordando el cumplimiento de la meta?
En la guerra que nos está planteando el imperialismo sabemos que uno de los principales frentes es los alimentos y el otro es la salud. En el tema de la salud tenemos dos esferas de la crisis: por un lado, está la esfera material, donde tenemos falta de materiales, insumos, medicamentos, reactivos, pero, por otro lado, tenemos una crisis ético-moral, que es un círculo vicioso entre el personal de salud y la comunidad. El personal de salud se desanima porque no tiene los materiales para trabajar, empieza a atender mal, ya no quiere salir a las comunidades, no hay medicamentos para entregar, entonces la comunidad se molesta, deja de participar y se empiezan a abandonar los espacios. Ese círculo vicioso es el que nosotros estamos atacando con esta política de recuperar los consultorios de Barrio Adentro y recuperar Barrio Adentro en sí.

Estamos tratando de demostrar con trabajo concreto que, si antes, cuando inició la revolución, la gente organizaba, por ejemplo, el Comité de Salud, para recibir al médico cubano, la Mesa Técnica de Agua para recibir a Hidrocapital, hoy estamos en un período en que nos tenemos que apretar los cinturones y nos tenemos que organizar para hacer.

La filosofía de trabajo tiene que ver con demostrar que, organizándonos como comunidad, el poder comunal sí puede dar respuesta a los problemas que tiene la gente. Entonces la comunidad siente rápidamente que se puede. Por ejemplo, a las inauguraciones que hemos venido haciendo asisten otras comunidades a preguntar cómo se hace, cómo lo hacemos y así se empieza a correr la bola.

¿Qué papel juega la CRBZ en ese proceso?
Lo primero es que nosotros somos activadores políticos en la parroquia. El o la militante de la CRBZ se destaca por su forma de trabajo en la comunidad porque trabaja honestamente, camina, patea la calle, pero no solamente dando discursos sino realizando el trabajo concreto, si hay que frisar frisamos, si hay que pintar pintamos. Estamos ahí, poniendo el esfuerzo, damos el ejemplo de un trabajo responsable y disciplinado, cumplimos con las reuniones y convocatorias, y llevamos a cabo lo que nos proponemos.

Además, una característica que hemos dejado como sello nuestro, es que venimos en función del trabajo, que se haga la chamba, e invitamos a todos(as) a participar. Por ejemplo, en un par de consultorios hemos trabajado de la mano con otras organizaciones revolucionarias, en este caso con los Panalitos de la Fuerza Patriótica Alexis Vive, en otros lados hemos trabajado con la gente del partido a nivel territorial: la jefa de UBCH de uno de los territorios fue la que cedió el espacio para uno de los consultorios. Cuando ha habido tensiones hemos respondido con trabajo y más trabajo. La gente se da cuenta que los y las militantes de la CRBZ lo que hacemos es trabajar y sacar el trabajo adelante, y tenemos resultados concretos. Yo, por ejemplo, soy trabajador de Barrio Adentro y militante de la CRBZ porque creo en la base ideológica de esta corriente que hace vida dentro del PSUV, y tenemos otros/as militantes que hacen vida territorialmente con el PSUV. Todo/a se distinguen por su capacidad de trabajo, por su honestidad, y su claridad en fortalecer principalmente el poder comunal, el poder de la gente en los procesos de construcción y reconstrucción tanto de la mayoría como del bienestar de la población.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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