¿Es posible la independencia de Catalunya? entrevista con la Fundación Pakito Arriaran

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La Fundación Pakito Arriaran es una organización internacionalista vasco-venezolana que enfoca su trabajo en la solidaridad con las luchas de los pueblos por su emancipación. En esta entrevista, nos dan su opinión sobre el Procés del pueblo catalán en su camino hacia la independencia.

  1. Dentro de las izquierdas, algunos apoyan y otros cuestionan el referéndum y el avance hacia la independencia, ¿qué postura tiene la Fundación Pakito Arriaran?

Desde la Fundación Pakito Arriaran apoyamos la lucha por la independencia de Catalunya, así como la de todos los pueblos que luchan contra la dominación, el colonialismo y el imperialismo. El pueblo catalán está luchando por ser dueño de su futuro, por los derechos que le corresponden como nación, y, en ese sentido, solo podemos ser solidarios con esa lucha y apoyarles en la medida de nuestras posibilidades. Con este fin, hemos llevado a cabo movilizaciones junto a organizaciones hermanas acá en Venezuela, como fueron el plantón realizado la semana pasada frente al Consulado español en Caracas, una videoconferencia con un diputado independentista, así como diversos trabajos de sensibilización y de información respecto al proceso catalán.

El pueblo catalán, al igual que otros pueblos del Estado español, ha sufrido una dominación política y cultural por parte de ese Estado, que ha generado vulneraciones de derechos fundamentales a lo largo de los últimos 300 años (prohibición de su lengua, imposición de una monarquía ajena, etc.), y frente a esto, ha desarrollado una lucha que se ha intensificado en los últimos años, hasta llegar al referéndum por la independencia que llevaron a cabo el pasado 1 de octubre. A través de esta consulta se desenmascaró, y la comunidad internacional pudo ver casi en directo, la represión sufrida históricamente y siempre ocultada por los poderes españoles. Las declaraciones posteriores a ese día, de políticos españoles o del propio rey, no han hecho sino dar continuidad a esta actitud represiva y amenazante hacia un pueblo que lucha por sus derechos.

La postura de parte de la izquierda española, dentro de la que no situamos al PSOE (partido tradicionalmente de izquierda, pero actualmente derechizado y convertido en una de las patas que sostiene el régimen postfranquista surgido después de la muerte del dictador), deja mucho que desear, como siempre ha ocurrido con casos similares, como el de Euskal Herria/País Vasco, por ejemplo. Declaraciones de dirigentes de izquierda a favor de un referéndum pactado, o en contra del que se llevó a cabo el 1-O, “por no tener garantías”, no hacen más que un favor a los que consideran intocable el régimen surgido de la Constitución de 1978. Es hora de que esos dirigentes entiendan que el proceso que se está dando en Catalunya es una oportunidad para acabar con ese régimen desde un punto de vista republicano y profundamente democrático. Y que cualquier avance que se dé en esta dirección por cualquiera de los pueblos que se encuentran prisioneros del Estado español, es una ayuda para esa lucha que ellos dicen llevar a nivel estatal, y en la que, hoy por hoy, están muy lejos de alcanzar victoria alguna.

  1. ¿Cómo defines la correlación de fuerzas entre el Estado español y el movimiento independentista?

Como hemos mencionado anteriormente, el referéndum del 1-O dejó a la vista la actitud del gobierno español respecto a este tema: lo única oferta que tiene es represión, negación de derechos, prohibiciones. Frente a esto se sitúa la mayoría de un pueblo, que ha elegido el camino de la democracia. Es innegable que, desde un punto de vista de fuerza militar o policial, el pueblo catalán no tiene capacidad de enfrentarse al Estado español; pero la coyuntura actual no le va a permitir a este último enfrentarse a este problema como lo hubiera podido hacer en otras épocas. La comunidad internacional está pendiente de lo que sucede allá y las imágenes del día del referéndum, que mostraban la violencia del Estado frente a ciudadanos que pretendían votar, deja poco margen de maniobra al gobierno español. A pesar de las continuas amenazas, hoy con tanques del ejército, mañana con la fuga de empresas de Catalunya, lo cierto es que el pueblo ha emprendido el camino de la insumisión, de la no obediencia a las leyes españolas, y el Procés solo puede culminar de una manera, que lo más probable sea a corto plazo: la independencia de Catalunya.

Esa independencia, va a garantizar, de entrada, el respeto a derechos fundamentales que han sido vulnerados hasta el presente por parte del estado español. Pero va mucho más allá. El camino emprendido, con una larga trayectoria y desde una posición republicana, va a permitir a los y las catalanas construir un Estado que garantice derechos básicos que ya han sido aprobados en su Parlament pero que el Estado español ha frenado en seco, al chocar con sus intereses capitalistas.

Y, sin duda, esta lucha por una democracia real no acabará el día de la declaración de independencia: habrá trabas, la derecha catalana tratará de revertir ciertos logros, como ocurre en cada lugar del mundo. Problemas y contradicciones no se pueden negar, en el presente y en el futuro. Está claro que el Procés, hasta el momento, no ha sido únicamente conducido por la clase trabajadora catalana; ha habido una unión estratégica de muchos sectores de la sociedad, desde la extrema izquierda, anarquistas, hasta el centro derecha, incluyendo a parte de la oligarquía. Estos últimos desde luego que no están por la construcción de una república socialista, y lo tratarán de impedir, en la medida de sus posibilidades. Pero el pueblo catalán lleva una lección aprendida: que es dueño de su futuro, y que con la lucha pueden lograr los objetivos que se planteen.

  1. ¿Existen condiciones reales para declarar la independencia en Cataluña?

Por supuesto que se dan esas condiciones. Si se daban condiciones para reconocer a Escocia, o a Quebec, ¿por qué no para Catalunya? Está claro que hoy en día, la actitud sumisa del Estado español hacia las grandes instituciones capitalistas (FMI, OTAN, etc.), ha generado que algunos de los Estados que las impulsan se hayan pronunciado a favor de la unidad del Estado español. Sería enormemente desleal por su parte hacer lo contrario. Pero, en el momento de declaración de independencia, ¿cómo negar el derecho democrático de millones de ciudadanos y situarse con el que pisotea esos derechos? Por supuesto que esos países van a actuar en nombre de sus intereses capitalistas, y que contra esos habrá que seguir luchando. Pero, simplificando, a un Estado/empresa capitalista no le importa que el puerto de Barcelona esté en Catalunya o en España para hacer sus negocios, y para cualquier “demócrata” o “liberal” es muy difícil defender una actitud fascista como la que está teniendo el gobierno español.

Por otra parte, están los países que comparten los ideales de la lucha antiimperialista y por un mundo no sumiso a los intereses de las grandes corporaciones, que saben que esta es una oportunidad de profundizar en una organización más democrática del mundo. Estamos seguros que esos países, entre los que situamos a la Venezuela bolivariana, no cederán ante chantajes, y actuarán consecuentemente a favor de las decisiones que tomen los y las hermanas catalanas. Desde el internacionalismo solidario que reivindicamos, esta es la actitud que los y las que luchamos por un mundo mejor debemos exigir a nuestros gobiernos.

  1. ¿Qué puertas abriría una independencia catalana para el País Vasco?

Creemos que cualquier avance que se dé en Catalunya en este sentido nos ayudará a conseguir nuestros objetivos en el País Vasco. Así como cualquier paso que nosotros/as hemos podido dar, cualquier lucha que hemos llevado a cabo, les ha favorecido a ellos en el pasado. De la misma manera, tenemos que entender que las luchas que se den en los diferentes pueblos del Estado español, favorecerán la democratización y la posibilidad de cambio en este último. Toda presión que se haga ayudará a romper el candado que cerraron en la “transición” y que no significó más que un punto y seguido del régimen franquista.

Sintomático de esto es la cantidad de vascas y vascos, cientos y cientos, que se desplazaron a Catalunya en actitud de solidaridad internacionalista los días previos al referéndum del 1-O. De allá se pueden aprender infinidad de lecciones: algunas se podrán aplicar en Euskal Herria y otras no, ya que ningún proceso puede ser calcado de otro. Pero las lecciones de dignidad, de desobediencia, de compromiso que ha dado el pueblo catalán deben ser referenciales; de que solo la lucha conjunta de un pueblo va a poder romper con ese régimen que nos oprime.

Prensa Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

 

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