El Nacional trabaja campaña separatista

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A propósito, o con la excusa, más bien, de los referendos independentistas de Kurdistán y Cataluña, El Nacional Web abre una línea de propaganda para insertar en nuestra sociedad la idea de que aquí es posible autonomizar o independizar un territorio. Esto es, sin duda, una más de sus típicas acciones de periodismo mercenario e instrumento cotidiano de la guerra contra Venezuela, encubierta en el hecho de que el texto es una réplica de BBC Mundo. No lo dice de frente, pero con aire pedagógico explica los requisitos para que “un potencial Estado se convierta en Estado”. En otro contexto, el texto podría tener otra lectura. Pero en Venezuela y publicado por El Nacional, se convierte en propaganda de guerra. A sabiendas de la cartelización mundial de los medios en contra Venezuela, podemos afrimar que una publicación como ésta replicada aquí por El Nacional es parte de una sola línea editorial y d euna misma estrategia mediática de la cual El Nacional no es un simple replicador sino co-autor.

El siguiente texto debajo del título presenta el artículo: “Existen varios requisitos para convertirse en un nuevo Estado independiente. Con los referéndums de Kurdistán en Irak y Cataluña en España como contexto, te explicamos cuáles son las características que definen a un país.” Y el texto se desarrolla, entonces, como una didáctica enumeración de características que, si alguien se lo propusiera, podría identificar como presentes en Venezuela o, en todo caso, consolidables luego de ciertas condiciones creadas justamente con acciones de la guerra de cuarta generación a la que el país ha estado sometido. En todo caso, abiertamente señala la posibilidad y explica qué hace falta.

Luego de explicar que un Estado necesita tener un pueblo, un territorio, un gobierno y la capacidad de entablar relaciones con otros Estados sobre una base soberana, pasa a exlicar cada uno y a dejar implícito, en cada explicación, la potencialidad que de ello hay en el país.
Arriesgamos estas apreciaciones porque no está descartado en distintos análisis de la situación política venezolana la posibilidad de que la derecha local, bajo la conducción de EEUU, esté trabajando en la construcción de una operación al estilo Libia o Siria, en la que se avanzó sobre la “liberación” de territorios concretos del país por grupos armados rebeldes supuestamente autónomos y en la conformación de un gobierno paralelo que fue reconocido internacionalmente.

Un pueblo y su autodeterminación valen más que la ley y la integridad territorial
El tema de la pertenencia a una nacionalidad, El Nacional lo descarta rápidamente colocándole por encima otros aspectos que debería tener un grupo humano para considerarse pueblo creador de un potencial nuevo país: “lazos efectivos, lazos de pertenencia, de identidad, de sentimiento”. Y remata con esta perla: “Y también lazos vinculados a los intereses prácticos compartidos”.

Si pensamos en el carácter de elección popular reconocida internacionalmente que pretendieron darle al llamado “plebiscito” del 16 de julio, al Nacional sólo le faltó decir que estos requisitos están cumplidos. Habiéndose realizado ya ese “plebiscito”, ¿no estaría El Nacional allanando el camino para plantear la ofensiva de un referendum o “plebiscito” en Venezuela al estilo Kurdistán o Cataluña?

Territorio, organismos multilaterales y amigos poderosos

Tener amigos poderosos es el requisito que termina enunciando El Nacional (desde la máscara de la BBC) como fundamental para que un potencial Estado pueda ser reconocido en el escenario internacional. Si el gobierno de EEUU se pronuncia a diario contra Venezuela, si emite órdenes ejecutivas con sanciones económicas contra Venezuela, si su presidente habla contra Venezuela abiertamente en la ONU, si pide (como lo hizo ayer) a la Unión Europea que también sancione económicamente a Venezuela, ¿no estaríamos en presencia de un “amigo poderoso” muy activo?

En el artículo, poniendo como ejemplo el caso de Kosovo, se deja claro que no importa la legalidad nacional ni internacional para que un territorio sea independizado mientras se goce del reconocimiento. Literalmente, dice así: “Pero la parte central del asunto no era la cuestión sobre la ley. Más bien era si la categoría de Estado de Kosovo tenía probabilidades de ser reconocida”.

Con aquel “amigo poderoso” tan activo, y con los peones locales viajando por el mundo reuniéndose con presidentes, cancilleras y autoridades de organismos internacionales, ¿no es posible pensar que están dadas, o al menos, que se están construyendo con ahínco las condiciones para un eventual reconocimiento internacional de un gobierno paralelo en Venezuela y, por qué no, de la “liberación de un territorio” para ese gobierno?

Diagonalmente el artículo suelta esta frase: “Muchos citan la capacidad de conducir relaciones con otros Estados como un elemento clave”. Como si dijera, fíjense que nuestra dirigencia opositora está demostrando esta capacidad: se reúnen con presidentes y logran su apoyo, y también nos representan ante los organismos multilaterales.

El tema del territorio apenas si se menciona, no más para decir que a fin de cuentas si la comunidad internacional reconoce a un eventual nuevo Estado surgido dentro del territorio de otro, no importa que se haya violado la integridad territorial de un país ya existente y reconocido. Sobre esto, dos elementos: desde la frontera colombiana, principalmente por Táchira, es sabido que tiene años penetrando un ejército mercenario y paramilitar y que jóvenes nuestros se han venido entrenando militarmente. El rostro frontal de esto lo vivimos en los meses pasados, y el extremo el día de las elecciones del 30 de julio, cuando pueblos enteros fueron tomados por estas fuerzas y sometidos bajo control para impedir las elecciones. Si a esto le agregamos que vienen preparándose ejercicios militares conjuntos en nuestra frontera por parte de Brasil, Colombia y EEUU, no es difícil sospechar que una pretensión separatista en estas zonas podría rápidamente ser apoyada desde las fronteras de estos países o, en todo caso, permitida, sostenida, alimentada en la sombra.

Un territorio que pretende ser liberado necesita, para sostenerse, una fuerza que lo defienda, un ejército, formal o no.

No debe olvidarse que durante los meses de la reciente insurrección de la derecha se trabajó (en una operación psicológica de enormes proporciones) la aceptación de la idea de que es necesaria una fuerza rebelde unida y valiente que combata por su libertad y que enfrente las fuerzas del gobierno. Así se trabajó simbólicamente a la juventud guarimbera: como si fuera una hermandad de cruzados por la libertad de su pueblo. Esos guarimbreos llamados “resistencia”, apoyados, dirigidos y entrenados por auténticas fuerzas mercenarias y paramilitares infiltradas en el país, pudieran ser el germen de un eventual ejército rebelde. Ya circulan en las redes mensajes suyos, con capuchas, banderas de Venezuela con 7 estrellas y armamento de guerra.

El estado que es pero no existe

Y por si fuera poco, El Nacional/BBC concluye su solapada argumentación a favor de una opción separatista en Venezuela recurriendo, con el ejemplo de Somalilandia, que por más que un Estado exista, tenga un gobierno fuerte y democráticamente electo, paz y estabilidad, por más que así sea, no terminará de ser un Estado si nadie lo reconoce en el mundo: “Somalilandia no está reconocido por nadie. Lo cual dificulta su existencia”. Y agrega las consecuencias de esa inexistencia: “Hay acceso limitado a ciertos tipos de ayuda para desarrollo o ayuda humanitaria (…). También se le dificulta el acceso a los mercados internacionales sin protecciones legales (..). Ya que la moneda de Somalilandia no está reconocida fuera de sus fronteras, ésta no tiene valor internacional”.

Cualquier revisión a lo que El Nacional y otros medios venezolanos y extranjeros publican a diario sobre Venezuela puede llevar a la conclusión de que las condiciones de Venezuela se parecen bastante a las de Somalilandia. Esa imagen de nuestro país viene siendo asiduamente trabajada. Con este artículo viene entonces a decirse, de forma velada: si Venezuela está aislada política y económicamente, si ya nadie la reconoce como país, y EEUU y otros poderosos del mundo defienden “al pueblo opositor” y reconocen a la dirigencia opositora, entonces las condicones están dadas para que al país y al gobierno de Maduro le ocurra lo mismo que a Somalilandia.

Corolario

Después de recuperada la paz del país con la instalación de la Constituyente, muchos elementos hoy día hacen pensar que nuevas amenazas se activan en contra de esa paz. La MUD anuncia que no continúa en el proceso de diálogo e inicia ataque contra el CNE, y en Chacao hay un intento de reeditar la guarimba. Trump continúa en su campaña mundial contra Venezuela. Freddy Guevara dice que la dictadura de Maduro fue derrotada en la ONU por el verdadero pueblo de Venezuela.

El escenario arriba descrito, tal y como El Nacional comienza a prepararlo, necesita de algo fundamental: que la derecha venezolana en pleno, o potenciada mediáticamente para que parezca en pleno, desconozca nuevamente por completo la institucionalidad del Estado venezolano. La participación en las elecciones regionales y en la llamada exploración del diálogo implican, en ambos casos, que el reconocimiento hacia el gobierno y el Estado existen.

La posición hasta ahora mantenida por los más extermistas de la derecha ha sido ésa: que aceptar las elecciones y el diálogo es reconocer la dictadura y fortalecerla, y que, en cambio, el único camino debe ser la llamada resistencia, es decir, la insurrección, la violencia, cosas que, sumadas al lobby internacional, fácilmente podrían apuntar a lo que en los párrafos precedentes se analiza.

Y El Nacional es, de nuevo, punta de lanza en la guerra de cuarta generación que los intereses imperialistas libran contra Venezuela.

Eduardo Viloria Daboín/Revista Sacudón

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