Lilian Blazer: el 13 de abril sucedió el mayor acto de participación política de nuestra historia.

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1) Cómo lo sucedido el 12 y 13 de abril de 2002 nos ayuda a caracterizar términos como “democracia participativa y protagónica”, o como “unidad cívico militar”? 

Un pueblo que votó por un presidente, que se vé despojado de él, a través de toda una artimaña mediático-fáctica, se organiza (hubo por ejemplo reuniones en los barrios en que las mujeres se dividieron entre quienes iban a Miraflores para volver o no volver, y quienes se quedaban en el barrio a cuidar a los niños y niñas), se enfrenta colectivamente a la situación, ofreciendo su vida si fuese necesario, frente a los espacios que decidió eran los importantes: cuartel en Maracay, Fuerte Tiuna, televisoras y finalmente Miraflores, en Caracas ​, voceando, marchando, escribiendo pintas en las paredes, y consignas en cualquier pedazo de papel, tela o madera. Un pueblo que retoma el canal del Estado y espera luego durante horas la vuelta del presidente.

Creo que es el mayor acto de participación política del pueblo que hemos realizado, de manera ejemplarmente protagónica, y en la que se cristaliza, quizás más que nunca la unión cívico-militar (ya que el plan Bolivar 2000 fue un plan de gobierno, importante pero no “parido” por el pueblo organizado sino por esa parte del pueblo que es un gobierno de y para el pueblo).

Pienso que es, además, la médula a la que debemos volver en estos tiempos en que el golpe de estado es casi un estado de ánimo estirado en el tiempo, que carcome sentimientos, entusiasmos y aún convicciones.

2) En la coyuntura actual de crisis política y económica, de agresión internacional y de arremetida violenta interna de la derecha, ¿qué lecciones de las aprendidas con lo ocurrido en 2002 podríamos retomar para enfrentar la crisis?

​Quizás como pueblo debemos volver a ese sentimiento, ampliado a un proceso que ha sido interrumpido en muchos aspectos y fracturado. Debemos preguntarnos cómo recuperar ese entusiasmo, pero sobre todo, el gobierno debe​ ​recordar, parafraseando al personaje (Leonor de Aquitania), quién lo hizo gobierno​, quién ha resistido, además, durante tantos años, tanto los embates contra Chávez como los de esta etapa, tan duros: cocinar con la madera de los muebles, caminar kilometros durante el paro petrolero, y ahora, sin ser necesario describir, porque todos vivimos las carencias y dificultades, por un proceso que tiene su parte redistribuitiva y su parte transformadora, y también, claro, sus/nuestros errores. Uno de los mayores, no haber llevado más allá de ciertas iniciativas y cierto nivel el tema del poder popular.

Así como en aquel momento defendimos lo que considerábamos nuestro, debemos lograr reapropiarnos del proceso y eso tiene 2 caras: el pueblo asumiendo sus responsabilidades y el gobierno, cogobernando. Y a quien le parezca exagerado, es porque es parte del problema. Entendemos que las transformaciones no son expresso, pero ya va siendo tiempo, se han desarrollado muchas iniciativas populares para resolver los problemas, hay mil ideas y mil posibilidades de construir en conjunto de soluciones. Basta confiar de un lado, y comprometerse del otro.

3) ¿Cómo evalúas hoy esa fuerza popular que hizo posible la recuperación de la democracia en 2012? ¿en qué condiciones la percibes? 

No creo que sea irrecuperable, pero deben ​evidenciarse avances en eso de mandar obedeciendo. El pueblo es noble. Pero la resistencia, sin salir de escena, debe ir dando paso a la construcción firme de poder popular que construya lo que un muchacho de 11 años me decía hace 28 años (en “la otra mirada”): otra forma de gobernar. Allí sí seremos indestructibles. Y más. Muchos(as) más.

4) ¿Que relación ves que existe entre esa fuerza popular y la dirigencia de la revolución, el poder estatal y la burocracia del partido? 

La fuerza popular debe ir tomando las riendas, el Estado debe avanzar hacia su autotransformación y la burocracia del partido y de las instituciones, revolucionarse. Esto puede verse como palabras, eslogans, pero es concreto, es vida: es lo que planteábamos hace 24 años en el documental sobre el 4F: en ese juego de ajedrez que es la política y la historia, que la reina, rey, caballo, torre se truequen en peones, que las blancas en negras y que construyamos “la democracia real y participativa” es “solamente” completar una tarea que hace 30 años se veía imposible y que solo es cuestión de profundizar. Es fácil decirlo, pero hay que hacerlo (para atrás es más largo que para adelante). Y es tarea de todos y todas.

6) El caracazo y el 13 de abril tienen importantes similitudes, pero también algunas diferencias. Tú que estuviste grabando en la calle en ambos sucesos, ¿puedes elaborar brevemente esto? ¿en qué se parecen y en qué se diferencian? Y algo muy importante: ese pueblo que protagonizó ambos hechos, ¿donde está ahora?

​Ese pueblo que salió el 27 de febrero del 89, en desorden y arrechera (no encuentro otra palabra que sea precisa), con sentimiento de hacer justicia y desengañ​ado, despechado, ese pueblo que salió el 13 de abril de 2002, glorioso, indignado, adolorido y justiciero, ese pueblo está allí. Estamos. Hay que dar un nuevo aire, cambiar prácticas, buscar mayor coherencia entre el decir y el hacer, recrear la confianza, acabar con la impunidad. Pienso que con todas sus falencias este proceso es superior, ética y socialmente, a cualquier proyecto de derecha, pero hay que enderezar, empoderar/se, y creo que debe ser rápido. Veloz y profundamente.

Prensa CRBZ

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